Soy adicta a la SER y hoy muy triste....

Sí, lleva mucha razón Sergi cuando dice que no puedo estar sin la radio en casa (para mi la radio es sinónimo de Cadena Ser, para que negarlo)...es cierto, de un tiempo a esta parte es una necesidad el tener el ruidito constante, a parte de que haya programas que me cuesta un dolor perdérmelos...y es que con los años te creas una familia radiofónica y son parte de tu vida, de tu sobremesa y de tu cena diaria. No sé yo con Gemma, Iñaki y Carlos Llamas y por supuesto todos sus colaboradores me siento como en casa, son casi parte de tu círculo íntimo, compartes los días, escuchas/vives el día a día de sus/nuestras vidas....Lo veo como una realidad paralela, una cosa que me sigue uniendo a casa de mis padres, una tradición que disfruto ejerciéndola...

Y esta mañana estoy triste, muy triste porque ha fallecido Carlos Llamas el director de Hora 25, y es eso, se ha muerto alguien cercano con quien comparto todas mis cenas siempre que el futbol no me las fastidia. Hora 25 es estupendo porque los colaboradores son magníficos cada uno con su tendencia y personalidad, que de sobra conoces, y Carlos Llamas dirigiendo y participando, es toda una reunión de buenos amigos. Mi referente diario.
La radio te permite la magia de imaginar caras, altura, color de pelo, detalles a los que me encanta jugar con Valerio...sí, nuestra descripción de Javier del Pino, cómo encaja su voz con su aspecto. A veces también la voz crea desilusiones....pero ya es otra historia, queda un margen para la imaginación.

¡La vida radiofónica es un placer en el mundo tan visual en el que nos movemos!